Catalepsia: revolución en la medicina e inspiración literaria

¿Quieres saber más al respecto y como inspiró a grandes literatos en la historia? ¡Sigue leyendo!

Los médicos eran muy conscientes, durante los siglos XVI y XVIII, de la posibilidad de que se realizaran entierros prematuros, por lo que se tenía un especial cuidado con los pacientes, sobre todo con aquellos con cuadros de histeria y disposición nerviosa. Para no ser enterrados tras tres días de haber sido declarados muertos, esto en los casos por muerte natural o enfermedad, quedaban excluidas las muertes por accidentes o asesinato.

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Varios escritos publicaron durante la edad victoriana (1837-1901) historias similares, generando horror en lugar de admiración. En Inglaterra durante los inicios del siglo XIX abundaban hechos sangrientos y novelas en los que se narraban historias de asesinatos, torturas, combustión humana espontánea, etc., en donde uno de los temas favoritos fue la inhumación prematura que era narrada a detalles causando horror al lector.

Edgar Allan Põe escribió varias novelas de terror sobre el tema, una de las más conocidas fue “El entierro prematuro” donde el personaje tiene pánico a ser enterrado aún con vida por error debido a la catalepsia, problema que ha ido agravando con el tiempo.


En 1740 “los signos mortales”, tesis de Jaques.Benigne Winslow, profesor de anatomía en el Jardín Du Roi, sirvió como base para que Jean-Jacques Bruhier D’Ablaincourt  médico parisino, decidiera que tenía que esta información fuera de conocimiento público, entonces la tradujo del latín al francés aportándole considerables ideas propias.

El interés fue instantáneo lo que llevó a su traducción al alemán, italiano, holandés , español, danés y sueco, para 1746 ya se había traducido al inglés. Pero ¿Qué es lo que hizo al libro de Jaques Benigne un éxito y por qué nos interesa retomarlo?, esto se debió  a que presentó casos divertidos y bien atestiguados de personas que volvían a la vida en ataúdes, en sus sepulcros o bajo las manos de los cirujanos.

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