Origen y significado del minuto de silencio

En todos los ámbitos de la vida, tanto en la política, cultura, deportes u otros eventos socio culturales y religiosos, habrás observado que tras el fallecimiento de algún personaje relevante o ilustre, se guarda en un momento determinado un minuto de silencio dirigido a la memoria del difunto. ¿Pero donde reside su origen? En Funeraria Aranguren vamos a contarte más.

En todos los ámbitos de la vida, tanto en la política, cultura, deportes u otros eventos socio culturales y religiosos, habrás observado que tras el fallecimiento de algún personaje relevante o ilustre, se guarda en un momento determinado un minuto de silencio dirigido a la memoria del difunto. ¿Pero donde reside su origen? En Funeraria Aranguren vamos a contarte más.

Origen del minuto de silencio

Según nos muestran referencias bibliográficas, debemos remontarnos al siglo XX concretamente al año 1919. El motivo concreto de este acto funerario era el de homenajear a todas las víctimas que dieron su vida en la primera guerra mundial. Como curiosidad, en realidad no se guardó un minuto de silencio, sino más bien fueron dos.

¿De quién fue la idea?

De un soldado australiano llamado Edaward Honey y de profesión periodista que una vez finalizada la primera guerra mundial trasladó su residencia a Londres, donde observo que pasado el tiempo tras la finalización de la contienda, todo el mundo se dedicaba a bailar, cantar y celebrar alegremente el fin de la misma y que en ningún momento se comentaba o se hablaba de los heridos de guerra con enfermedades irreversibles, y sobre todo no existía un respeto hacia las personas que dieron su vida por su país.

Todo esto le indignaba profundamente, por lo que decidió enviar una carta al periódico Evening News para dar eco de lo que estaba observando y proponer que en el aniversario de la finalización de la guerra se rindiera por unos instantes un sencillo homenaje para las víctimas y heridos de tan trágico acontecimiento bélico.

Su propuesta inicial era la de guardar 5 minutos de silencio que finalmente pasaron a ser 2. 

El motivo de dejarlo a 1 minuto se debe en primer lugar según los historiadores para que no fuese demasiado largo.

Y, en segundo lugar, sobre todo porque estos sesenta segundos representan un tiempo idóneo para que según qué actos oficiales tanto en lo político, religioso, social y deportivo, no hubiese tiempo para que personas que estuvieran en contra de dicho homenaje le dieran por boicotear y desvirtuar dicho acto funerario sin respeto alguno.

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